Esta forma de conducta es propia de los organismos superiores, encontrándose sobre todo en los vertebrados, aunque también hay invertebrados con una elevada capacidad de aprendizaje, como por ejemplo los pulpos, que son moluscos.
Procesos de adquisición de conducta
Un requisito previo para que puedan darse los procesos de adquisición de unas pautas de conducta, es la existencia de un sistema nervioso complejo, con un centro de control diferenciado es decir, un cerebro. Hay varias etapas que permiten llegar al aprendizaje:
- Un primer paso es la llamada impregnación, es decir, la adquisición de unos conocimientos básicos durante un breve período de la vida del animal, que suele limitarse a unas pocas horas después de su nacimiento. Se adquieren así unas referencias esenciales que, en general, permitirán al animal reconocer a los individuos de su propia especie y diferenciar también a sus progenitores.
- La habituación, que se da también en los invertebrados inferiores y que consiste en la capacidad de un animal de no reaccionar ante un estímulo repetido. De este modo, si se repite un estímulo que en condiciones normales provocaría la huida, pues su presencia indica peligro, el animal, al no recibir daño, puede habituarse a la presencia de este estímulo sin huir.
- El condicionamiento o aprendizaje asociativo requiere un sistema nervioso complejo, pues es necesario que se establezcan relaciones entre distintos estímulos.
- La imitación permite a un animal adoptar un comportamiento que ha observado en otros animales de su entorno. Dicho comportamiento lo encontramos en algunas aves y, sobre todo, en los mamíferos superiores. La llamada tradición está relacionada con este mecanismo. En este caso, una conducta nueva que se ha aprendido, se incorpora al conjunto de pautas de comportamiento propias de la especie, que el animal aprende en la infancia, durante las primeras fases de su desarrollo.
